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TIBIOS

Prefiero los huevos tibios, los baños tibios, la comida tibia, el café con leche y el chocolate tibios, las opiniones tibias. Ser tibio me permite opinar sin ofender, con decencia, con respeto. Ser tibio me permite decir lo que quiero, opinar sobre lo que debo y no mantener una lastra de enemigos virtuales y reales. Ser tibio me ayuda a ser tolerante con todos,  a examinar los hechos sin apasionamientos que nublen mi juicio. Si, definitivamente soy tibio, mis opiniones son políticamente correctas y siempre trato de no ofender a los demás, pero eso no me impide decir lo que debo. Ser tibio me permite ser y estar en el mundo sin sufrimientos vanos ni demasiadas ilusiones rotas. Me apasionan algunas cosas, el ajedrez por ejemplo, el ciclismo, el motociclismo, el fútbol inglés pero eso no me hace menos tibio solo demuestra que vivo. Para lo único que no soy tibio es para reconocer y amar al Creador, para agradecerle por la vida, para solicitar su inspiración y su compañía.

EL DERECHO A LA VIDA ES INVIOLABLE

Me sorprendió ver en una sentencia de la Corte Constitucional el siguiente argumento: “El artículo 11 de la Constitución Política advierte que “el derecho a la vida es inviolable”, término este, el de la inviolabilidad que lleva implícita la carga jurídica de la ilegitimidad. De manera que cuando la Constitución afirma que la vida es inviolable quiere decir que la vida no puede verse afectada “ilegítimamente” y que el Estado debe protegerla contra cualquier violación o lo que es lo mismo, contra cualquier agresión antijurídica” (Sentencia C-055 de 2022). Lo que dicho argumento significa es que la vida puede ser violada legítimamente o sea jurídicamente. La Ley 16 de diciembre 30 de 1972 la cual adoptó la Convención Americana sobre derechos humanos en su artículo 4o. reza: “DERECHO A LA VIDA. 1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción…”. Este tratado fue adoptado sin formular reser...